Eriófidos

Los ácaros, aunque puedan parecer insignificantes a simple vista, juegan roles críticos en diversos ecosistemas. En especial, los eriófidos representan una subclase particular de ácaros que, aunque microscópicos, pueden causar estragos en la agricultura. Estos pequeños arácnidos tienen la capacidad de alimentarse de tejidos vegetales, causando malformaciones y otros daños. ¿Cuál es el impacto de los ácaros eriófidos en tomate, olivo y otros cultivos tan esenciales como estos?

La acariosis bronceada del tomate

Las hojas con tonos amarillos tostados pueden indicar la presencia de eriófidos como Aculops lycopersici. Este diminuto ácaro se alimenta vorazmente de hojas causando una decoloración bronceada u “oro viejo”. Aunque es fácil confundir este daño con una infección viral, es esencial diferenciarlo porque el tratamiento es totalmente distinto. 

Aunque este ácaro afecta directamente la hoja, las consecuencias van más allá. La planta pierde vigor, y en ataques intensos de plagas de eriófidos, la producción puede verse significativamente mermada. Además, los daños provocan que la planta sea más susceptible a enfermedades secundarias.

La erinosis del olivo

Aceria oleae es el eriófido que amenaza al olivo, causando la erinosis. Ante su ataque, a simple vista, se observan manchas más oscuras en las hojas, y en el envés, pequeñas protuberancias aceitosas. Pero, este daño no es solo estético. Una infestación severa puede reducir significativamente la producción de aceitunas, impactando la industria del aceite de oliva, vital en muchas economías mediterráneas. Las hojas afectadas, además, pueden caer prematuramente, reduciendo la capacidad fotosintética del árbol.

Tratamientos contra los eriófidos

La batalla contra los eriófidos no es sencilla. Dado su tamaño microscópico, no es fácil detectarlos hasta que el daño es evidente. Sin embargo, como con los lepidópteros, hay soluciones en el horizonte. La biotecnología agraria está proponiendo soluciones no contaminantes y específicas para combatir estas plagas.

Los acaricidas agrobiotecnológicos, por ejemplo, se basan en esporas de microorganismos que son venenosas para los eriófidos, pero inocuas para otros insectos y animales, incluyendo al ser humano. Son soluciones limpias, que no dejan residuos y son compatibles con la agricultura ecológica.

La naturaleza siempre encuentra una forma de equilibrarse, y aunque los eriófidos representan un desafío, la ciencia y la tecnología están aquí para proporcionar soluciones que protejan nuestros cultivos y, por extensión, nuestra alimentación y economía. La tarea es mantenernos informados y actuar a tiempo, y así asegurarnos que estos diminutos ácaros eriófidos no se conviertan en gigantes problemas.

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